Se encienden en la mesa y perfuman una habitación entera durante horas: las velas personalizadas dejan la etiqueta a la vista todo ese rato. Son de cera vegetal, de palmiste o de soja, en vaso de cristal con tapa de madera o bambú. Son el regalo de Navidad que más se agradece por debajo de cierto presupuesto. Suelen ir con un difusor personalizado.