Viajan en el bolso, se prestan y vuelven: los bolígrafos personalizados son lo que más rota de todo el merchandising. Los hay de ABS reciclado, aluminio, bambú, corcho o papel, con tinta azul o negra. El ABS ajusta el coste en reparto masivo; el aluminio y el bambú dan el acabado de un regalo de dirección. Se completan bien con una libreta personalizada.