El GRS (Global Recycled Standard) certifica que un producto contiene al menos un 20% de material reciclado verificado, y sigue ese material a lo largo de toda la cadena de producción: hilado, tejido, teñido, confección y distribución.
A diferencia del RCS, que solo comprueba el porcentaje de contenido reciclado, el GRS va más allá: también audita el uso responsable de productos químicos y las condiciones sociales y laborales de las fábricas implicadas.